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Food Explorers

¿Y si todos fuesemos bilbaínos?

¿Cómo sería el mundo?

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Ojo, que no es que me lo invente yo, que eso lo sabe todo el mundo. Que si uno está convencido de ello puede haber nacido en Málaga y acabar siendo más de Bilbo que el mismísimo Clemente.

Para todos esos bilbaínos nacidos lejos del botxo, las cosas no son tan fáciles. Son bilbaínos en potencia, lo llevan dentro, pero los tacharían de locos si lo afirmasen de buenas a primeras.

Para ayudarles hemos querido elaborar este sencillo curso de bilbainización intensiva. Con la memorización de unos sencillos conceptos, el bilbaíno foráneo podrá integrarse sin problema en la capital vizcaína para poder allí terminar su proceso de adaptación y nueva vida como bilbaíno a tiempo completo.

El primer paso para ser bilbaíno de pura cepa es hablar como uno de ellos, así que aquí van unos básicos que no puedes olvidar:

Aupa

Es el saludo por excelencia. Se permite una libertad creativa muy espontánea que da lugar a muchísimos derivados: Epa, aupi, iepa… Básicamente, cualquier palabra que suene parecida a “aupa” en un contexto de encuentro social se dará por buena, así que déjate llevar por el momento y los zuritos.

Rabas

No, no es la segunda persona del singular del verbo rabar, es lo que cualquier bilbaíno que se precie saldrá a comer cada domingo. Así es como se llama en Bilbo a los calamares rebozados. Y si no te gustan, pues ya puedes ir educando el paladar, que ningún bilbaíno que se precie le hace asco a un plato de rabas. Es indispensable no levantar sospechas.

Txoto

En Bilbao el txoto es la capucha  que suelen llevar algunas prendas de vestir. El txoto es indispensable para protegerse del zirimiri, aunque en las señoras mayores de 65 años se acepta como sustituto la bolsa del super atada a la cabeza.

Sinsorgada

¿Sabes cuando intentas hacer una gracia pero nadie se ríe? Para el resto del mundo sería simplemente quedar mal, para un bilbaíno acabas de soltar una sinsorgada.

Gilda

Podríamos decir que la Gilda es la salvadora de los poteadores (esos deportistas de fondo del beber de bar en bar) ya que este pintxo se inventó para picar algo durante sus rondas por el Casco Viejo. Es uno de los pintxos más sencillos que podemos encontrar: guindilla, anchoa y aceituna. Lo bautizaron así en los años 40 en honor al personaje de Rita Hayworth, ya que ella también era muy “picante”.

No obstante, si quieres pasar la prueba de fuego que te convierta en bilbaíno de pedigrí en tan solo unos días, no lo dudes: ve a celebrar con ellos la Aste Nagusia. Así es como consiguió ser bilbaína de adopción nuestra amiga malagueña.

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