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Historias de la afición

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El último NO gol de Julen Guerrero

Último minuto de partido. El Athletic, al borde del abismo de la segunda división, se juega 108 años de historia en un partido a vida o muerte contra el Cádiz.

Es el minuto 87, el marcador sigue 0-0 y a Javier Clemente le queda un cambio. Es consciente de que necesita no sólo un revulsivo para el juego, sino alguien que sea capaz de levantar el ánimo de los aficionados que abarrotan San Mamés.

Y el elegido es él. El último ídolo rojiblanco. El Rey León. La perla de Portugalete. Se despoja de la ropa de calentamiento y se enfunda su mítica zamarra con el 8 a la espalda. Esa que ha visto celebrar más de 100 goles y que rechazó a los ricos para seguir jugando en el más grande. Va a entrar al campo Julen Guerrero.

La gente se levanta de sus asientos y corea su nombre. Se avivan los ánimos y la ilusión de la grada. Clemente ha conseguido el efecto que quería en el público y esto se nota en los defensas gaditanos que en la siguiente jugada ceden un córner inocente. El encargado de lanzarlo no puede ser otro.

Julen coloca el balón. Mira al área, toma carrerilla y golpea la pelota con ese estilo inconfundible. La pelota vuela, coge efecto y pasa por encima del portero. La gente se lleva las manos a la cabeza. El balón ha entrado. Golazo olímpico.

Hay quien dice que lo hizo a propósito, que no vio a nadie desmarcado y por eso tiro directamente a gol desde el córner. Un gol importantísimo que acerca al equipo a la salvación del descenso.

Nosotros no lo sabíamos, pero por aquel entonces, Guerrero se encontraba dando sus últimos coletazos como futbolista en un final de carrera más lleno de sombras que luces. Su estrella se apagaba y el ocaso de su carrera estaba siendo muy decepcionante, aportando cada vez menos al equipo.

Puede que por ello, para alimentar esa figura trágica que era entonces el bueno de Julen, Megía Dávila, el árbitro de aquel partido anulase el gol. Su último gol se convertía en su último NO gol. Pitó penalti por mano en un balón que claramente había pasado la línea.

El penalti lo metió en primer lugar Iraola y tras mandar repetirlo, Tiko. Pero eso ya es otra historia.

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