¿Eres
mayor
de 18 años?
No
LO SENTIMOS :(
PERO PARA ACCEDER
AL SITE TIENES
QUE SER
MAYOR DE EDAD

Este website utiliza cookies que son almacenados
en su dispositivo, con el objeto de mejorar
su experiencia de navegación. Al completar su fecha de
nacimiento y entrar en el site, acepta el uso de cookies
Más información aquí

Historias de la afición

Volver

La cabeza de San José

Mikel San José es un tipo especial. De contrastes. Un central que mete goles. Un chico tímido pero sin miedo a chutar desde el medio del campo al portero del mejor equipo del mundo en una final. Una persona en apariencia despistada, pero que se sitúa en el lugar exacto para robar el balón al contrario.

Quizá ese carácter silencioso y reservado sea su mejor arma goleadora. Cuando sube a rematar un córner parece que lo hiciera porque es alto y le ha tocado. Pero como te descuides la clava en la portería.

De hecho, este don especial ha sido el que le ha llevado a marcar gol en todas las competiciones que ha disputado (Liga, Copa, Champions League, Europa League y Supercopa de España) y a pasar a la historia por ser el primer jugador rojiblanco en marcar un gol oficial en la historia del nuevo San Mamés.

Y por estas cosas, en Bilbao, a Mikel San José, se le quiere.

Se le quiere hasta el punto en el que, camino a San Mamés, cada partido su cabeza sobresale por encima de todos los que abarrotan pozas. La gente lo señala con el dedo y grita “¡Ahí está Sanjoburuz!”.

Pero, ¿no estábamos hablando de San José? ¿Quién es Sanjoburuz? Pues una caricatura gigante, en cartón pluma, que Costanzo, un ilustrador argentino, diseñó a petición de una cuadrilla de Bilbao. Desde entonces, no se pierde ningún partido. Si vas al campo y lo buscas detenidamente por la grada, lo acabarás encontrando en brazos de algún aficionado que lo levanta y lo muestra como si fuera un trofeo.

Sin embargo, después de ganar la supercopa en 2015, durante la celebración, tras subir al autobús descapotable que paseaba a la plantilla por la ciudad, SanjoBuruz desapareció.

Entonces, comenzó una desesperada búsqueda a través de redes sociales. Se escribieron cientos de mensajes con el hashtag #SanjoBuruz tratando de localizarlo. Hasta que un día apareció. Eso sí, a 2.500 kilómetros de Bilbao, en Eslovaquia. Un largo viaje de vuelta a casa en camión y con las heridas de guerra correspondientes, SanjoBuruz estaba de nuevo en el botxo.

¡Aupa San José! Gora SanjoBurzu!

Historias relacionadas